viernes, 17 de junio de 2011

AGRESIONES A DOCENTES

REVELA ESTUDIOS DE LA OCD
MEXICO EL PAIS CON MAYORES NIVELES DE AGRESION Y VIOLENCIA ESCOLAR

Entre los países miembros de la OCDE, México presenta los niveles más altos en robos, agresividad verbal y física de los alumnos de educación secundaria hacia sus compañeros, agresividad verbal de los profesores y personal de apoyo hacia los alumnos, así como en la posesión y uso de drogas y alcohol. Esto lo revela una investigación realizada por el organismo internacional entre escuelas y 90 mil profesores de esas naciones.
Según la percepción de los mismos profesores, en las aulas se dan situaciones de agresión verbal y hasta física por parte de un alto porcentaje de alumnos hacia sus compañeros, lo que genera un enrarecido clima en el aula y dificulta los procesos de enseñanza-aprendizaje revela la OCDE.
Hay ocasiones y escuelas en que los padres de familia, más que enviar a sus hijos a aprender, parece que los mandan a la guerra  ante el ambiente hostil donde sufrirán desde insultos hasta agresiones físicas.


Entre los países que son miembros de la OCDE, el nuestro es el que registra los niveles más altos de robos en la escuela, de insultos y agresiones de los alumnos, de intimidaciones y agresiones verbales de los propios profesores o personal de apoyo y de uso y posesión de drogas o de alcohol.
BULLYING EN MEXICO
Maestros también sufren “bullying” por parte de sus alumnos

TOLUCA, Méx., febrero 24 (EL UNIVERSAL).- La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem) documentó los primeros casos de una nueva modalidad de “bullying” que se registra en la zona metropolitana del Valle de México, en los cuales las víctimas no son estudiantes, sino profesores.
Antonia Lagunas Ruiz, experta en psicología del organismo, dijo que se trata de una reciente "variación" de esta expresión de violencia escolar, en la cual las agresiones y acosos continuos se centran en los maestros frente a grupo y los victimarios son los alumnos.
Aseguró que de los 50 casos de “bullying” que se atendieron entre 2010 y enero del presente año al menos media docena se relacionaban con este tipo de agresión en particular, en la que inusitadamente participa todo el salón de clase o su gran mayoría.
Un diagnóstico realizado por la Codhem al atender los casos reportados por los maestros o autoridades educativas de las escuelas, permitió establecer algunos puntos de conexión, como el hecho de que los profesores-víctimas habían perdido "autoridad" frente a su grupo por distintas circunstancias.
Se identificó que en los grupos donde los estudiantes se convirtieron en hostigadores, se descubrió que el azar reunió en una misma clase a "los peores alumnos" de un mismo centro educativo.
Los casos estudiados determinaron que los responsables tenían una personalidad altamente agresiva, contrastante con profesores tranquilos, profesionales y con poca experiencia, lo cual los convirtió en blancos vulnerables.
Los maestros a su vez al llegar a un punto sin retorno y con alumnos totalmente fuera de control, se vieron obligados a pedir ayuda y en algunos casos fueron enviados directamente al servicio psiquiátrico, ya que algunos presentaron severos cuadros de depresión, estrés, insomnio, ansiedad, pánico e incluso accesos de terror.
Lagunas Ruiz destacó que los agredidos no sólo estuvieron a punto de renunciar a su vocación académica, sino que también enfrentaron una "alteración generalizada de su vida personal" y tuvieron que lidiar con una profunda sensación de fracaso personal, a consecuencia del “bullyng” que sufrieron.
Mis "inolvidables" niños Camino a la escuela, a la profesora Norma la asaltaba un súbito miedo, las manos comenzaban a sudarle, su corazón se aceleraba y en ocasiones hasta le faltaba el aire… era la emoción de ver a "sus niños".
A las 9:10 horas, después de la formación, ahí estaba de nuevo.
La clásica bienvenida de "Buenos días querido profesor" estallaba de pronto en un ataque de abucheos, groserías e insultos.
Las amenazas de castigo, los "siéntense", "cállense" y los "te voy a llevar a la dirección", sólo provocaban más abucheos, remedos y carcajadas.
Después vinieron las bromas pesadas, como esconderle su bolsa, tirar su lunch a la basura y ver a uno de sus niños orinando frente a todos.
En ese momento supo que necesitaba ayuda.

Personal del organismo se trasladó a la escuela.

"Les pedimos a los alumnos que se comportaran como si estuviera presente el maestro y nos sorprendimos que todos comenzaron a lanzar papeles y proyectiles de todo tipo, comenzaron a gritar groserías e ignorar toda instrucción", relató la funcionaria.
ESPECTADORES DE BULLYING
Un estudio más reciente del fenómeno del bullying escolar que se registra dentro de las aulas escolares determinó que el papel de “los espectadores” o “mirones” en las peleas callejeras y agresiones es tan grave y determinante en el desarrollo de la violencia como en el caso de los involucrados “activos”, ya que su “participación pasiva” puede incluso derivar en verdaderas grescas fuera de control.
Antonia Lagunas Ruiz, especialista de la Comisión de Derechos Humanos de la entidad (Codhem), informó que este estudio permitió ubicar al menos a tres tipos distintos de “espectadores” del bullying que en determinado momento pueden alentar una golpiza, detenerla o simplemente observarla como una forma de catarsis interna a la propia problemática de violencia doméstica que se vive.
La funcionaria dijo que es urgente lanzar una campaña para que los padres hagan conciencia sobre este fenómeno y difundir actitudes mucho más solidarias entre sus hijos cuando asistan como espectadores al bullying.
PASIVIDAD ANTE LA VIOLENCIA
La especialista adscrita a la Visitaduría de Programas Especiales de la Codhem comentó que los espectadores tienen un rol determinante en la violencia escolar ya que pueden participar directamente en los conflictos en los que estén presentes, por lo que las autoridades educativas y padres de familia deben poner especial atención en estos niños y adolescentes, que sin llamar la atención son actores principales del triángulo de violencia escolar, agresor-víctima-espectador.
Detalló que inicialmente se encuentra el espectador incitador, el cual al presenciar una pelea o conflicto, provoca al agresor para incrementar el nivel de violencia a través de frases como: “Quiero más”, “Pégale en la cara”, “Acaba con él” o “Patéalo”; actitud que sin duda hace referencia a los problemas que él mismo tiene, ya que el no ser el protagonista de la pelea no le impide demostrar su propio resentimiento o ira.
También se ha identificado a los espectadores pasivos, los cuales al observar las riñas no hacen nada, simplemente observan y toman videos con su teléfono celular o llaman a otros compañeros para que se unan al “espectáculo”. No toman postura ante la situación que observan y en ningún momento dan aviso a las autoridades de lo acontecido.
Uno más es el espectador defensor, que actúa a favor de la víctima al ver que ésta recibe golpes y amenazas en completa desventaja numérica o encontrándose totalmente sometido por su agresor, además de denunciar los hechos ante los maestros o directivos del plantel. Desafortunadamente esta actitud de apoyo y camaradería puede traerle severas consecuencias, ya que los golpeadores pueden mirarlo como su próxima víctima.
Ante ello, Lagunas Ruiz hizo un llamado a que los profesores y padres observen el comportamiento de los jóvenes para que no participen en riñas, no sean víctimas ni agresores y tampoco sean espectadores, ya que su actitud ante los conflictos, puede generar peleas descontroladas.


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